PRIMER TRABAJO - MI INICIACIÓN, ASÍ ES COMO VÍ LA LUZ.

A :. L :. G:. D:. G:. A:. D:. U:.
L:. A:. B:. R:. L:. S:. “LUZ DEL CUMBE N° 80”
R:. E:. A:. A:.
Fundada el 12 de mayo de 1966 E:. V:.
Reconocida el 29 de Agosto de 1967 E:.V:.
Jurisdicción de la Muy Rep:. Gr:. Logia del Perú
VALL:. CAJAMARCA – PERÚ.

Miércoles, 26 de octubre del 2022

TÍTULO: “MI INICIACIÓN, ASÍ ES COMO VÍ LA LUZ” - 05/10/2022
AUTOR: POR EL Q:.H:. ARTURO ADOLFO BAZÁN VIGO (AP:.)

 

Podemos perdonar fácilmente a un niño que tiene miedo de la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres tienen miedo de la luz.” … (Platón).

 

Creo que me hice masón primero en mi corazón y luego decidí unirme a esta augusta fraternidad.

 

Mi iniciación, 

 

Comenzaré por retomar lo reflexionado desde el momento en que llegaron los hermanos y me pusieron la venda sobre los ojos, sentí inmediatamente lo que sentí en aquel año que por temas de salud se me nubló la mirada y estuve ciego prácticamente por varias horas antes de ser inducido a coma por 07 días, se me vino a la mente la literatura “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago.

 

Cuando me colocaron la venda sólo se nubló lo exterior, me refiero aquí, a que el estrés adquirido por el trabajo, deudas, preocupaciones familiares y empresariales, se desaparecieron. Se encendió en mi interior una luz de paz, de calma, tranquilidad, los problemas terrenales por un momento desaparecieron y me avoqué a entender el propósito de mi vida en esta tierra.

 

Al ser dirigido a ciegas, me subieron a un vehículo, me dijeron que los acompañe a un viaje donde la decisión la tendría únicamente yo. La distancia no se cual fue, pero se hacía largo el viaje y confuso. Traté de concentrarme en el instante, sin idealizar nada sino sólo entender el momento.

 

Había ido muy elegante, con un buen traje, buenos accesorios, entre otras cosas. El auto se detuvo, me ayudaron a bajar e ingresé a ciegas a una habitación oscura donde imaginé muchas cosas, pero preferí prestarle atención a todo lo que sucedía en ese instante. Me retiré la venda, mis pupilas se adaptaban a las sombras, vi un ataúd, un cráneo, especias, un reloj de arena, entre otras cosas. En las paredes había frases que leía una y otra vez, en cada repetición las sentía más atormentadoras y desalentadoras.

 

-Sí la curiosidad te ha traído aquí ¡vete!,

-Si el interés te guía ¡vete!,

-Si disimulas, serás descubierto, si tienes miedo, no vayas más lejos.

-Si temes que se descubran tus defectos, estarás mal entre nosotros.

-Entre otras frases.

 

Jamás pensé en claudicar, sentí que estaba blindado por Dios y con espíritu de poder. Fue hora de plasmar en documento mi testamento, firmarlo y continuar con este viaje en donde la primera parada fue despojarme de mis bienes, tecnología, accesorios de valor, donde dentro de ellos, estaban dos piezas de mucho valor sentimental, eran las iniciales en oro de mi hijo y mi aro de matrimonio, hacía ya 06 años y medio que las llevaba puestas y no me las sacaba ni para dormir. Mis prendas fueron jaladas de un lado, mis medias retiradas, mi pierna puesta al descubierto al igual que mi pecho, el saco y corbata fueron retirados al igual que el resto de bienes.

 

No tenía nada más que a Dios en mi corazón y mi mente, estaba empoderado sabiendo que los planes del Creador son perfectos y superiores a los míos, afirmando que Él no improvisaba, que Él lo tenía todo bajo control y que sí estaba allí era porque así Él lo quería, por lo que seguí adelante.

 

Sentí que el tiempo era escaso, que la muerte podría estar a la vuelta de la esquina y que aún no había trascendido lo suficiente en este mundo, había aún mucho por hacer por los nuestros, nuestra familia, nuestra nación, por el mundo. Mientras meditaba, los segundos se volvieron minutos, había perdido la noción del tiempo en mis viajes imaginarios.

 

Tres golpes a una puerta me trajeron de vuelta al escenario principal, quien me sujetaba del brazo izquierdo pedía mi ingreso, abogando por mí, para que se me permitiera ingresar a dicho lugar.

 

Una vez dentro, sentí un ejército observándome, ignoraba todo a lo que me enfrentaba, el sudor y los nervios se apoderaban de mí. Las palabras del venerable maestro, mis contestaciones después de atravesar cada viaje me llenaban de fortaleza, sentía que cada minuto transcurrido era un minuto menos para estar dentro de esta fraternidad, no veía la hora de ver la luz, de que se me quitara la venda que por sobre mi claustrofobia me venía acorralando.

 

Estuve tanteando y tropezando en la oscuridad, recuerdo claramente el primer viaje donde el trepidar de espadas me causó una sensación de estar en medio de una contienda, manifestaron que dicho viaje era por aire, simbolizando lo material. Luego pasamos al segundo viaje, que era por agua, donde las luchas eran internas con lo emocional y sentimental. Y finalmente el tercer viaje, que era por fuego, que simboliza la naturaleza mental, sentí el calor de una fogata y por un momento sentí que me iba a quemar, ser cenizas y resucitar como un ave fénix. Parte de estar a ciegas es que tu mente se imagina cosas que no se podrían expresar en palabras ni mucho menos plasmarlas a la realidad.

 

Al caer la venda y ver la luz, todo se iluminó, visualice el templo en plano real, pues mientras estaba a ciegas, pensé que había caminado kilómetros, visualice a los miembros de la logia, donde me sentí parte de ellos, me sentí en casa. Recordé cuando ingresé a la universidad, que no era sólo el ingresar sino también egresar. Sentí que se escribía un nuevo capítulo en la historia de mi vida y que había mucho trabajo por hacer.

 

Prometí ser reservado en mis declaraciones sobre todo lo que se me había revelado. Hice muchas promesas, entre ellas ser mejor cada día y trabajar en mi piedra bruta. Entendí que las cadenas pueden ser comprendidas como símbolos de esclavitud, pero cuando formamos la cadena masónica al final de la ceremonia y escuché la oración al Todo Poderoso, sentí la unidad de la fraternidad, su fuerza y su armonía. Éramos pues ya: Todos hermanos. Ya no existe ahora separación alguna entre nosotros, cada hermano ahora es una extensión nuestra, somos una cadena de hermandad, en la que debemos progresar juntos y sobre todo nosotros los Aprendices, que somos los eslabones más débiles en este momento, debemos acelerar el trabajo de auto realización y adelantar el proceso de evolución para atraer progreso hacia esta nuestra augusta y lealísima lógia.

 

En ese sentido, me comprometo diariamente a tratar de vivir una vida de perfección constante, siempre en búsqueda de la verdad, servir con inteligencia, humildad y armonía a las necesidades del G:.A:.D:.U:.

                                                                                                                                       La Luz… la vi.

TÍTULO: 
“MI INICIACIÓN, ASÍ ES COMO VÍ LA LUZ”
AUTOR: 
POR EL Q:.H:. ARTURO ADOLFO BAZÁN VIGO (AP:.)
CAJAMARCA, 26 DE OCTUBRE DEL 2022
RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO


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